Historia y Memoria de Viña del Mar: Palacio Presidencial de Cerro Castillo

Palacio Presidencial

El Palacio posee un estilo neocolonial español, que le imprime un sello de distinción y calidad.

La construcción del Palacio Presidencial del Cerro Castillo fue iniciada a comienzos de 1929, por orden del Presidente de la época, don Carlos Ibáñez del Campo. El inmueble formaba parte de las obras de remodelación e impulso turístico que atravesaba la ciudad en esos años.

Graciela Letelier, esposa del Presidente Ibáñez,  consideraba a la Ciudad Jardín un faro turístico, cultural y social del país y Latinoamérica, por ende, para ella el presidente debía tener una fuerte presencia en la ciudad, y nada mejor que a través de la construcción de una residencia de veraneo.

El Palacio presidencial se emplazaría  en los terrenos que ocupaba  el antiguo fuerte Callao, ubicado en un sector de la meseta de la Primera Hermana – conocido hoy como Cerro Castillo – el cual sirvió como defensa para las ciudades de Valparaíso y Viña del Mar.

Los ejecutores del proyecto fueron los arquitectos Brown y Valenzuela, quienes además, dirigieron las obras de edificación, nombrando para la supervisión a don Carlos Barroilhet. La construcción de los muros de contención y edificios se encargaron a la firma norteamericana Fred T Leig Company. El proyecto contaba con una casa habitación para los presidentes, una portería por calle Callao, jardines, parques y un edificio para garaje. Se contemplaba, además, una piscina, cancha de tenis, una pérgola para bailes, terrazas y otra portería a pies del cerro por Avenida Marina. Originalmente, se incluía un ascensor que conducirá a los huéspedes de manera directa al hall del Palacio, sin embargo, por diversas dificultades, no se pudo concretar.

La construcción del palacio se realizó en material sólido, contando con paredes dobles para así aislar el frío y calor, con tres pisos de altura, más un subterráneo, elementos que otorgan una gran amplitud y privacidad. Poseía además, dependencias para el edecán y el personal. La residencia se emplaza dentro de un parque de en una superficie de 2.500 m2, contando con una gran diversidad de flora. Durante un tiempo, al ingreso del palacio se ubicaron dos replicas en concreto de Moais de Isla de Pascua, los que después serian sacados.

El Palacio posee un estilo neocolonial español, que le imprime un sello de distinción y calidad, reconocido a nivel latinoamericano. Su construcción se ejecutó de tal manera que el edificio no se puede apreciar desde ningún ángulo de la ciudad, para darle un carácter reservado y de descanso.

Actualmente, se encuentra en plena vigencia y, al igual que desde antaño, se iza su bandera para dar cuenta de la presencia del Presidente en la ciudad.

Autor: Emilio Toro Canessa, Profesor de Historia y Geografía, Licenciado en Historia, Investigador Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar

DEPARTAMENTO DE CULTURA

MUNICIPALIDAD DE VIÑA DEL MAR

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