El estero de Viña del Mar

Estero Marga Marga

Estero Marga Marga

El estero de Viña del Mar es un  elemento básico del paisaje del valle, ya que lo ha moldeado a lo largo de su historia geológica. Su particular y hermosa geografía hacen que su cuenca, localizada en la vertiente occidental de la Cordillera de la Costa, se deslice desde las altas cumbres de la cuesta de Colliguay hasta la planicie litoral, que en tiempos prehispánicos se conoció como el Valle de Peuco. No debe extrañar que el destacado cronista e historiador decimonónico Benjamín Vicuña Mackenna al hablar de este valle lo defina como “un pequeño paraíso de flora”.

La belleza del estero y su valle circundante lograron impactar el ojo analítico y el profundo espíritu de observación de la viajera inglesa María Graham, quien  al pasar por la hacienda de Viña del Mar, 12 de agosto de 1822, dice que “en ella hay escarpados cerros y rocas completamente cubiertas de arbustos floridos, donde todo rancho se ve rodeado de huertos y campos de cebada. El océano está siempre a la vista: unas veces rompiendo al pie de escarpadas rocas, otras bañando mansamente las amarillentas arenas. Los arbustos toman casi la apariencia de árboles; en los cerros hay mantos de pasto fino. La vista de las inmediaciones hace recordar algunos de los más lindos sitios” (Diario de mi Residencia en Chile en 1822).

Especial mención merece la flora del valle, entre los que destacan quillayes y boldos, especies bien adaptadas a las condiciones de la zona central; así como húmedos canelos, elegantes maitenes, uno que otro aromático culén, frondosos bellotos, humildes peumos, algún peligroso litre, grupos de boldos y arrayanes y Pataguas, entre otras especies.

Igualmente se destaca el más grande de nuestros vegetales centrinos, la Palma Chilena o Jubaeae Chilensis Gigante, que aún marca presencia en nuestra geografía comunal y que a comienzos del siglo XVI se repartía generosamente, cubriendo extensas áreas, llegando a conformar un verdadero bosque.

En la época prehispánica los indígenas recogían oro del cauce del estero. La llegada de los conquistadores hizo que la producción de lavaderos se acrecentara, declinando durante el siglo XVII.

En cuanto al nombre Marga Marga, existen dos acepciones:

– Según el padre Wilhelm de Moesbach, sería una expresión de origen Quechua y provendría de markai markai (lla), que significa “fácil de transportar”. De ser esta acepción, quizás podría estar indicando que el oro (de los lavaderos), una vez fundido, era fácil de llevar a lomo de animal con destino al Perú, como tributo al Inca.

– Para Belarmino Torres Vergara, en tanto, sería la duplicación de la palabra Malghen (mujeres). Según señalan los cronistas, en los lavaderos de oro trabajaban mujeres. Es interesante indicar que en el libro Becerro del Cabildo de Santiago se lo menciona como lavadero de Malga Malga. (Roberto Troncoso N. “Historia de Quilpué”, tomo I, pág. 25)

Fuente: Archivo Histórico Patrimonial de Viña del Mar

Departamento de Cultura

Municipalidad de Viña del Mar

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